Música y Cercanía: Nuestro Encuentro en Campanillas
El pasado 16 de noviembre, tuvimos la alegría de compartir nuestra música con los vecinos de Campanillas. En el marco de nuestra labor por acercar la cultura sinfónica a todos los rincones y distritos de Málaga, esta cita fue una oportunidad magnífica para sentir el calor de un público entregado que, desde el primer acorde, nos hizo sentir como en casa.

Para nosotros, actuar en Campanillas es siempre especial. Existe una conexión directa y una energía vibrante en sus calles que se traslada al escenario, permitiéndonos interpretar cada obra con un entusiasmo renovado. Fue una jornada donde la juventud de nuestra orquesta se fundió con el dinamismo de esta zona de Málaga, demostrando que la música clásica tiene un lugar privilegiado en el corazón de nuestros barrios y distritos.
Programa
- Las Hébridas
Felix Mendelssohn (1809 – 1847)
* David García Morenilla - Una noche en el monte pelado
Modest Mussorgsky (1839 – 1881)
* Juan Jesús Moreno Muñoz - Danza bacanal (de Samson et Dalila)
Camille Saint-Saëns (1835 – 1921)
* José Alberto Mancera Martínez - Danza del fuego (de Benamor)
Pablo Luna (1879 – 1947)
* José Alberto Mancera Martínez - Entre naranjos y olivos
Santiago J. Otero Gándara (1964 – Actualidad)
* Ana del Pino Romero - El tambor de granaderos
Ruperto Chapí (1851 – 1909)
* Ana del Pino Romero
* directores en prácticas en base al acuerdo de colaboración con el CSM de Málaga
Juan Paulo Gómez, director
Campanillas: Motor y Tradición de Málaga
Visitar Campanillas es visitar uno de los puntos neurálgicos del crecimiento y la innovación en nuestra ciudad. Conocido por albergar el Parque Tecnológico de Andalucía, este distrito ha sabido equilibrar perfectamente su vertiente más moderna y vanguardista con sus raíces históricas ligadas a la agricultura y a las antiguas alquerías. Es un lugar donde el pasado industrial y agrícola convive armoniosamente con el futuro tecnológico de Málaga.
Para nosotros, llevar este programa a Campanillas supuso un reto estimulante: ofrecer un repertorio clásico y de zarzuela en un entorno que respira actividad y progreso constante. La respuesta de los vecinos fue excepcional, recordándonos que, más allá del desarrollo tecnológico, la sensibilidad artística sigue siendo el nexo de unión fundamental de nuestra sociedad. Agradecemos profundamente a la Junta de Distrito y a toda la comunidad de Campanillas su hospitalidad y su compromiso con la JOPMA.
Notas al programa
Las Hébridas – Felix Mendelssohn (1809 – 1847)
Felix Mendelssohn fue uno de los grandes prodigios de la historia de la música y una figura central del romanticismo alemán. Compositor, pianista y director de orquesta, Mendelssohn destacó por su capacidad para unir la claridad estructural del clasicismo con la libertad expresiva y paisajística de su época. Su música se caracteriza por una elegancia innata, una orquestación ligera y una inventiva melódica que parece fluir sin esfuerzo. Además de su labor creadora, le debemos el rescate de la obra de J.S. Bach, lo que demuestra su profundo respeto por la tradición que él mismo ayudó a evolucionar y modernizar para las generaciones futuras.
También conocida como «La Gruta de Fingal», esta obertura es una de las piezas de música programática más hermosas jamás escritas. Mendelssohn la compuso tras un viaje a Escocia, donde quedó impresionado por la soledad y la fuerza del mar en las islas Hébridas. Para nosotros, interpretarla supone un ejercicio de pintura sonora; las cuerdas deben recrear el balanceo de las olas, mientras que los vientos evocan el viento y el eco de las cuevas marinas. Es una obra de una gran exigencia técnica que nos obliga a trabajar el color orquestal de manera muy minuciosa para transmitir esa atmósfera de naturaleza salvaje y melancolía romántica.
Una noche en el monte pelado – Modest Mussorgsky (1839 – 1881)
Modest Mussorgsky fue el miembro más indómito y original del «Grupo de los Cinco», aquellos compositores rusos que buscaron una voz propia lejos de la influencia europea académica. Su vida estuvo marcada por una lucha interna constante y una genialidad que a menudo rompía con las normas establecidas, buscando siempre la verdad emocional y el realismo en la música. Su estilo es directo, a veces rudo, pero siempre cargado de una fuerza psicológica que lo sitúa como un precursor fundamental de la música moderna y el nacionalismo musical ruso.
Este poema sinfónico es una descripción vívida de un aquelarre en el monte Triglav durante la noche de San Juan. La partitura es un torbellino de energía donde nosotros, como orquesta, debemos desplegar toda nuestra potencia rítmica y tímbrica. La obra describe la llegada de las brujas y el culto a las fuerzas oscuras, culminando en un final de una belleza sobrecogedora donde el sonido de una campana anuncia el amanecer, devolviendo la paz a la orquesta con una melodía de una serenidad absoluta. Es, sin duda, una de las piezas más emocionantes de tocar por su alto contraste dramático y su capacidad para capturar la imaginación del oyente.
Danza bacanal (de Samson et Dalila) – Camille Saint-Saëns (1835 – 1921)
Saint-Saëns fue un polímata y un virtuoso excepcional, a menudo comparado con Mozart por la facilidad pasmosa con la que componía desde niño. Además de músico, fue astrónomo, matemático y filósofo, lo que se refleja en una música de una claridad estructural perfecta y un equilibrio exquisito. Aunque fue un férreo defensor de las formas clásicas francesas, su curiosidad intelectual y sus viajes por el mundo le permitieron introducir colores exóticos y ritmos vibrantes que enriquecieron enormemente la música sinfónica europea del siglo XIX.
Extraída de su ópera Samson et Dalila, la Bacanal es una de las piezas más célebres del repertorio orquestal por su brillantez y su carga sensual. En el contexto de la ópera, representa la fiesta desenfrenada de los filisteos. Nosotros disfrutamos especialmente interpretando sus escalas cromáticas de aire oriental y su ritmo galopante, que exige una precisión absoluta en las maderas y una potencia controlada en los metales y la percusión hasta llegar a un final apoteósico. Es una pieza que siempre genera una respuesta eléctrica en el público por su fuerza y su despliegue técnico.
Danza del fuego (de Benamor) – Pablo Luna (1879 – 1947)
El aragonés Pablo Luna fue un maestro absoluto del teatro lírico español y una figura clave en la transición hacia la opereta moderna. Formado como violinista, su carrera despegó en Madrid, donde destacó por su refinamiento armónico y su capacidad única para crear atmósferas que transportaban al público a mundos fantásticos. Luna poseía un don especial para la instrumentación, dotando a sus obras de una paleta de colores que lo situaba a la vanguardia de los compositores de su tiempo.
Esta danza pertenece a su opereta Benamor, cuya acción se sitúa en la antigua Persia. Es una pieza llena de exotismo y misterio que recrea una ceremonia ritual cargada de hipnotismo. Para nuestra orquesta, es una oportunidad fantástica para explorar matices tímbricos más delicados; la música comienza con un pulso rítmico obsesivo en la cuerda que va creciendo gradualmente en intensidad y volumen. Utilizamos giros melódicos que evocan la sonoridad de Oriente Medio, creando una tensión creciente que estalla en un vigoroso final que exige de nosotros una energía y concentración máximas.
Entre naranjos y olivos – Santiago J. Otero Gándara (1964 – Actualidad)
Santiago J. Otero Gándara es un destacado compositor y pedagogo español con un vínculo muy especial con nuestra ciudad, habiendo desarrollado una labor fundamental en el Conservatorio Superior de Música de Málaga. Su lenguaje musical se caracteriza por una exquisita sensibilidad que bebe directamente de las raíces populares andaluzas, tamizadas por una técnica compositiva contemporánea muy refinada. Es un autor que entiende a la perfección la sonoridad de la orquesta joven, escribiendo páginas que son un verdadero regalo tanto para el músico como para la audiencia.
Esta obra es un evocador tríptico sinfónico que rinde homenaje a los paisajes andaluces. A través de sus notas, buscamos que el público pueda sentir la luz y la fragancia de nuestra tierra. Nosotros la abordamos como una pintura sonora; la pieza fluye entre texturas que sugieren la serenidad de los campos de olivos y la vitalidad de los naranjales en flor. Es una obra de una gran belleza melódica que nos exige un trabajo muy preciso en los planos sonoros y una paleta de colores muy amplia, logrando crear una atmósfera de nostalgia y frescura que siempre cautiva a nuestra audiencia.
El tambor de granaderos – Ruperto Chapí (1851 – 1909)
Natural de Villena, Ruperto Chapí fue uno de los compositores más prolíficos y respetados de la historia de la música española, fundamental para entender la evolución de la zarzuela y la música de cámara en nuestro país. Con una formación sólida que incluyó estancias en Roma y París, Chapí poseía una técnica orquestal europea que supo fusionar magistralmente con el sentir popular español. Su capacidad para la melodía y su rigor formal le permitieron transitar con éxito desde la opereta hasta la ópera de gran formato.
El preludio de esta zarzuela es una de las piezas más vibrantes y reconocibles de nuestro repertorio. Estrenada en 1894, la música nos sitúa en el contexto de la Guerra de la Independencia con un aire marcial y heroico. Para nosotros, interpretarla supone un ejercicio de precisión rítmica constante, especialmente en la sección de percusión y metales que imitan el aire del tambor. Es una pieza llena de gallardía y luz, con un tema central de una nobleza que siempre logra captar la atención del oyente desde los primeros compases, cerrando el concierto con una nota de gran optimismo y orgullo por nuestro patrimonio musical.