Música por la Vida: Concierto a Beneficio de CUDECA
El pasado octubre, tuvimos el inmenso privilegio de organizar un concierto extraordinario en conmemoración del Día Mundial de los Cuidados Paliativos. Esta cita no fue solo un evento artístico, sino un compromiso firme de nuestra orquesta con la Fundación Cudeca. Para nosotros, poner nuestras notas al servicio de su causa fue una experiencia profundamente emocionante, donde cada compás interpretado llevaba consigo un mensaje de apoyo y solidaridad hacia quienes más lo necesitan.

La respuesta del público malagueño fue, una vez más, ejemplar. Ver el auditorio lleno de personas unidas por el deseo de ayudar nos impulsó a dar lo mejor de nosotros sobre el escenario. Fue una jornada de gran intensidad emocional en la que la música sirvió como puente para visibilizar la importancia de los cuidados paliativos y para recaudar fondos destinados a que ninguna persona al final de su vida tenga que caminar sola.
Fundación Cudeca: Ofreciendo Cuidados desde el Corazón
La Fundación Cudeca (Cuidados del Cáncer) es una organización sin ánimo de lucro que ofrece una atención especializada a personas con cáncer y otras enfermedades avanzadas, así como apoyo a sus familias. Su labor es un referente de humanidad en la provincia de Málaga, basándose en la filosofía del hospice y en la convicción de que cada momento de la vida merece ser vivido con dignidad y sin dolor. A través de sus equipos multidisciplinares, Cudeca ofrece cuidados médicos, psicológicos y sociales de forma totalmente gratuita.
Para nosotros, conocer de cerca el trabajo que realizan en su centro de Benalmádena y a través de sus unidades domiciliarias ha sido una lección de vida. Cudeca no solo trata la enfermedad, sino que cuida a la persona en su totalidad, aportando luz en los momentos más difíciles. Desde la JOPMA, nos sentimos profundamente orgullosos de poder contribuir, aunque sea con un granito de arena musical, a que esta «forma especial de cuidar» siga llegando a todos aquellos que lo necesitan en nuestra comunidad.
Programa
- Las Hébridas
Felix Mendelssohn (1809 – 1847)
* Juan Jesús Moreno Muñoz - Danza bacanal (de Samson et Dalila)
Camille Saint-Saëns (1835 – 1921)
* David García Morenilla - Entre naranjos y olivos
Santiago J. Otero Gándara (1964 – Actualidad)
* David García Morenilla - Danza del fuego (de Benamor)
Pablo Luna (1879 – 1947)
* José Alberto Mancera Martínez - Orgía (de Danzas Fantásticas)
Joaquín Turina (1882 – 1949)
* José Alberto Mancera Martínez - La boda de Luis Alonso
Gerónimo Giménez (1854 – 1923)
* Juan de Dios Rodríguez Mármol
* directores en prácticas en base al acuerdo de colaboración con el CSM de Málaga
Juan Paulo Gómez, director
Notas al programa
Las Hébridas – Felix Mendelssohn (1809 – 1847)
Felix Mendelssohn fue una de las figuras más brillantes del romanticismo alemán, un prodigio que supo combinar la elegancia clásica con una capacidad descriptiva sin precedentes. Como director y compositor, buscó siempre la perfección formal y la claridad tímbrica. Su legado no solo incluye obras maestras de una belleza melódica insuperable, sino también una labor fundamental en la recuperación del patrimonio musical europeo, lo que refleja su profundo humanismo y respeto por la tradición.
También conocida como «La Gruta de Fingal», esta obertura es un poema sinfónico que nos transporta a las costas de Escocia. Para nosotros, interpretarla supone el reto de dibujar con sonidos el movimiento del mar y la soledad de las islas. Las cuerdas imitan el balanceo de las olas mientras que las maderas sugieren el aire frío del norte. Es una obra de una atmósfera envolvente que requiere de nosotros una gran cohesión para transmitir esa sensación de inmensidad y respeto ante la naturaleza.
Danza bacanal (de Samson et Dalila) – Camille Saint-Saëns (1835 – 1921)
Saint-Saëns fue un músico de una versatilidad asombrosa, capaz de dominar todas las formas musicales con una técnica impecable. Su interés por otras disciplinas como la ciencia o los viajes le permitió dotar a su música de un colorido único. Fue un defensor de la música francesa, pero siempre con una mirada abierta al exotismo, lo que le permitió crear obras llenas de vida, ritmo y una sofisticación armónica que sigue sorprendiendo hoy en día.
Esta danza es el momento culminante de la ópera Samson et Dalila. Representa una festividad llena de energía y desenfreno rítmico. Para nuestra orquesta, la Bacanal es una pieza de gran lucimiento que nos exige una precisión absoluta, especialmente en los pasajes rápidos de las maderas y en la potencia final de los metales. Su aire oriental y su ritmo galopante la convierten en una de las obras favoritas del público por su fuerza contagiosa.
Entre naranjos y olivos – Santiago J. Otero Gándara (1964 – Actualidad)
Santiago J. Otero Gándara es un compositor fundamental en el panorama musical malagueño actual. Su labor pedagógica y creativa ha dejado una huella profunda en nuestra tierra. Posee un lenguaje musical que sabe extraer la esencia de lo popular andaluz para elevarlo a una dimensión sinfónica contemporánea, llena de sensibilidad y respeto por nuestras raíces. Es un autor que escribe pensando en la formación orquestal, permitiéndonos explorar colores sonoros muy sutiles.
Esta pieza es un tríptico que evoca la luz y los paisajes del sur. A través de sus armonías, casi podemos sentir la frescura de los campos malagueños. Nosotros la abordamos con una atención especial a los matices, tratando de recrear esa atmósfera de nostalgia y vitalidad que define a Andalucía. Es una obra que nos permite conectar emocionalmente con nuestro entorno y compartir con la audiencia la belleza de nuestra propia identidad cultural.
Danza del fuego (de Benamor) – Pablo Luna (1879 – 1947)
Pablo Luna fue un maestro indiscutible de la zarzuela y la opereta, dotando al género de una riqueza orquestal extraordinaria. Su capacidad para crear ambientes exóticos y dramáticos lo situó a la vanguardia de la composición lírica española. Luna entendía la orquesta como un organismo vivo capaz de transmitir emociones directas, utilizando una instrumentación brillante que siempre pone a prueba el virtuosismo de los músicos.
Perteneciente a la opereta Benamor, esta danza es un ejercicio de hipnotismo musical. Comienza con un pulso rítmico obsesivo que va ganando fuerza segundo a segundo. Nosotros disfrutamos mucho trabajando la tensión de esta pieza, que va creciendo desde la delicadeza inicial hasta un estallido sonoro final lleno de fuego y energía. Es una obra que captura la atención del oyente por su misterio y su vibrante resolución.
Orgía (de Danzas Fantásticas) – Joaquín Turina (1882 – 1949)
Joaquín Turina es uno de los máximos exponentes del nacionalismo musical español. Formado en París pero con el corazón siempre en Sevilla, supo aplicar las técnicas del impresionismo francés a los ritmos y melodías de nuestra tierra. Su música es elegante, aristocrática y, a la vez, profundamente popular, llena de una luz y un color que son la firma inconfundible de su genio creador.
«Orgía» es la última de sus tres Danzas Fantásticas. A pesar de su nombre, no describe un descontrol, sino una exaltación festiva llena de nobleza y ritmo. Para nosotros, interpretarla es sumergirnos en un torbellino de ritmos andaluces, donde los metales brillan con una fuerza especial. Es una pieza de una gran exigencia técnica que requiere una coordinación perfecta para transmitir esa alegría desbordante y ese carácter tan típicamente español.
La boda de Luis Alonso – Gerónimo Giménez (1854 – 1923)
Gerónimo Giménez fue un director y compositor excepcional que dotó a la zarzuela de una calidad sinfónica equiparable a la de los grandes maestros europeos. Su instinto para el ritmo y su capacidad para la orquestación brillante lo convirtieron en el «Rossini español». Sus intermedios orquestales son verdaderas obras maestras de la miniatura sinfónica, llenas de gracia, tipismo y una exigencia técnica del más alto nivel.
Este intermedio es quizás la pieza más alegre y reconocida de nuestro repertorio. Basada en el zapateado, es una explosión de virtuosismo para las cuerdas y de precisión para el resto de la orquesta. Nosotros la sentimos como la culminación perfecta para un concierto solidario; su energía es tan contagiosa que siempre logra cerrar la velada con una sonrisa y una ovación, recordándonos que la música, al igual que la labor de Cudeca, tiene el poder de sanar y unir a las personas.