Música entre Castaños: Nuestro Encuentro en Cartajima
El pasado 29 de noviembre, nuestra ruta por los municipios de la provincia de Málaga nos llevó hasta Cartajima, un enclave privilegiado en el corazón de la Serranía de Ronda. Para nosotros, cada visita a los pueblos del interior es una oportunidad de reafirmar nuestro compromiso con la cultura malagueña, llevando la música sinfónica a entornos donde el paisaje y el arte se fusionan de manera mágica.

En esta ocasión, vivimos una jornada marcada por la cercanía de los vecinos y la belleza de un entorno que, en pleno otoño, se viste de colores ocres y rojizos. Sentir el silencio respetuoso del público de Cartajima antes de cada entrada nos permitió disfrutar de una acústica natural muy especial, convirtiendo este concierto en uno de los momentos más memorables de nuestra gira provincial.
Cartajima: El Techo del Valle del Genal
Visitar Cartajima es descubrir un tesoro oculto entre los castañares de la Serranía de Ronda. Situado a los pies de la Sierra de los Riscos, este municipio es conocido por ser uno de los más altos de la zona, lo que le otorga unas vistas impresionantes del Valle del Genal. Sus calles de trazado árabe, blancas y empinadas, conservan el encanto de la tradición malagueña más auténtica.
Para nosotros, actuar en un entorno rodeado de naturaleza salvaje y formaciones kársticas fue una fuente de inspiración constante. Cartajima no es solo un destino paisajístico de primer orden, especialmente durante la famosa «Cobre del Castaño», sino que es un pueblo que nos acogió con una generosidad inmensa. Agradecemos al Ayuntamiento y a todos los cartajimeños por permitirnos llenar de música sus rincones y por compartir con nosotros la esencia de su tierra.
Programa
- Las Hébridas
Felix Mendelssohn (1809 – 1847)
* David García Morenilla - Una noche en el monte pelado
Modest Mussorgsky (1839 – 1881)
* Juan Jesús Moreno Muñoz - Danza bacanal (de Samson et Dalila)
Camille Saint-Saëns (1835 – 1921)
* José Alberto Mancera Martínez - Danza del fuego (de Benamor)
Pablo Luna (1879 – 1947)
* José Alberto Mancera Martínez - Entre naranjos y olivos
Santiago J. Otero Gándara (1964 – Actualidad)
* Ana del Pino Romero - El tambor de granaderos
Ruperto Chapí (1851 – 1909)
* Ana del Pino Romero
* directores en prácticas en base al acuerdo de colaboración con el CSM de Málaga
Juan Paulo Gómez, director
Notas al programa
Las Hébridas – Felix Mendelssohn (1809 – 1847)
Felix Mendelssohn fue uno de los grandes prodigios de la historia de la música y una figura central del romanticismo alemán. Compositor, pianista y director de orquesta, Mendelssohn destacó por su capacidad para unir la claridad estructural del clasicismo con la libertad expresiva y paisajística de su época. Su música se caracteriza por una elegancia innata, una orquestación ligera y una inventiva melódica que parece fluir sin esfuerzo. Además de su labor creadora, le debemos el rescate de la obra de J.S. Bach, lo que demuestra su profundo respeto por la tradición que él mismo ayudó a evolucionar y modernizar.
También conocida como «La Gruta de Fingal», esta obertura es una de las piezas de música programática más hermosas jamás escritas. Mendelssohn la compuso tras un viaje a Escocia, donde quedó impresionado por la soledad y la fuerza del mar en las islas Hébridas. Para nosotros, interpretarla supone un ejercicio de pintura sonora; las cuerdas deben recrear el balanceo de las olas, mientras que los vientos evocan el viento y el eco de las cuevas marinas. Es una obra de una gran exigencia técnica que nos obliga a trabajar el color orquestal de manera muy minuciosa para transmitir esa atmósfera de naturaleza salvaje y romántica que tanto nos conmueve al tocarla.
Una noche en el monte pelado – Modest Mussorgsky (1839 – 1881)
Modest Mussorgsky fue el miembro más indómito y original del «Grupo de los Cinco», aquellos compositores rusos que buscaron una voz propia lejos de la influencia europea. Su vida estuvo marcada por una lucha interna constante y una genialidad que a menudo rompía con las normas establecidas, buscando siempre la verdad emocional y el realismo en la música. Su estilo es directo, a veces rudo, pero siempre cargado de una fuerza psicológica que lo sitúa como un precursor fundamental de la música del siglo XX.
Este poema sinfónico es una descripción vívida de un aquelarre en el monte Triglav durante la noche de San Juan. La partitura es un torbellino de energía donde nosotros, como orquesta, debemos desplegar toda nuestra potencia rítmica y tímbrica. La obra describe la llegada de las brujas y el culto a las fuerzas oscuras bajo el mando de Chernobog, culminando en un final bellísimo donde el sonido de una campana anuncia el amanecer, devolviendo la paz a la orquesta con una melodía de una serenidad absoluta. Es, sin duda, una de las piezas más emocionantes de nuestro repertorio actual por su alto contraste dramático.
Danza bacanal (de Samson et Dalila) – Camille Saint-Saëns (1835 – 1921)
Saint-Saëns fue un polímata y un virtuoso excepcional, a menudo comparado con Mozart por la facilidad pasmosa con la que componía. Además de músico, fue astrónomo, matemático y filósofo, lo que se refleja en una música de una claridad estructural perfecta y un equilibrio exquisito. Aunque fue un defensor de las formas clásicas francesas frente al avance de otras corrientes, su capacidad para absorber influencias de sus viajes por el mundo le permitió introducir colores exóticos y ritmos vibrantes en la música sinfónica europea del siglo XIX.
Extraída de su ópera Samson et Dalila, la Bacanal es una de las piezas más célebres del repertorio orquestal por su brillantez y su carga sensual. En el contexto de la ópera, representa la fiesta desenfrenada de los filisteos en el templo de Dagón. Nosotros disfrutamos especialmente interpretando sus escalas cromáticas de aire oriental y su ritmo galopante, que exige una precisión absoluta en las maderas y una potencia controlada en los metales y la percusión hasta llegar a un final apoteósico que siempre entusiasma a nuestro público.
Danza del fuego (de Benamor) – Pablo Luna (1879 – 1947)
El aragonés Pablo Luna fue un maestro absoluto del teatro lírico español. Formado como violinista, su carrera despegó en Madrid, donde se convirtió en uno de los máximos exponentes de la zarzuela y la opereta. Luna poseía un don especial para la instrumentación y una capacidad única para crear atmósferas que transportaban al público a mundos lejanos, ya fuera el lejano oriente o la España romántica, siempre con un refinamiento armónico que lo situaba a la vanguardia de su tiempo.
Esta danza pertenece a su opereta Benamor, cuya acción se sitúa en la antigua Persia. Es una pieza llena de exotismo y misterio que recrea una ceremonia ritual cargada de hipnotismo. Para nuestra orquesta, es una oportunidad fantástica para explorar matices tímbricos más delicados; la música comienza con un pulso rítmico obsesivo en la cuerda que va creciendo gradualmente en intensidad y volumen. Utilizamos giros melódicos que evocan la sonoridad de Oriente Medio, creando una tensión que estalla en un vigoroso final que requiere toda nuestra energía.
Entre naranjos y olivos – Santiago J. Otero Gándara (1964 – Actualidad)
Santiago J. Otero Gándara es un destacado compositor y pedagogo español con un vínculo muy especial con nuestra tierra, habiendo desarrollado una labor fundamental en el Conservatorio Superior de Música de Málaga. Su lenguaje musical se caracteriza por una exquisita sensibilidad que bebe directamente de las raíces populares andaluzas, pero tamizadas por una técnica compositiva contemporánea muy refinada. Es un autor que entiende a la perfección la sonoridad de la orquesta joven, escribiendo páginas que son un verdadero regalo para nosotros.
Esta obra es un evocador tríptico sinfónico que rinde homenaje a los paisajes andaluces. A través de sus notas, buscamos que el público pueda sentir la luz y la fragancia de nuestra tierra. Nosotros la abordamos como una pintura sonora; la pieza fluye entre texturas que sugieren la serenidad de los campos de olivos y la vitalidad de los naranjales en flor. Es una obra de una gran belleza melódica que nos exige un trabajo muy preciso en los planos sonoros y una paleta de colores muy amplia, logrando crear una atmósfera de nostalgia y frescura que siempre cautiva a nuestra audiencia.
El tambor de granaderos – Ruperto Chapí (1851 – 1909)
Natural de Villena, Chapí fue uno de los compositores más prolíficos y respetados de la historia de la música española, fundamental para entender la evolución de la zarzuela. Con una formación sólida que incluyó estancias en Roma y París, Chapí poseía una técnica orquestal europea que supo fusionar magistralmente con el sentir popular español. Su capacidad para la melodía y su rigor formal le permitieron transitar con éxito desde la opereta hasta la ópera y la música sinfónica de gran formato.
El preludio de esta zarzuela es una de las piezas más vibrantes y reconocibles de nuestro repertorio. Estrenada en 1894, la música nos sitúa en el contexto de la Guerra de la Independencia. Para nosotros, interpretarla supone un ejercicio de precisión rítmica constante, especialmente en la sección de percusión y metales que imitan el aire marcial del tambor. Es una pieza llena de gallardía y luz, con un tema central de una nobleza que siempre logra captar la atención del público desde los primeros compases, cerrando el concierto con una nota de optimismo.