Archidona (febrero 2026)

Estreno de Temporada en Archidona: Nuestra Primera Cita de 2026

El pasado 8 de febrero, tuvimos la alegría de inaugurar nuestra actividad de conciertos de este 2026 en el bellísimo municipio de Archidona. Tras el descanso invernal, este primer encuentro por la provincia de Málaga fue la ocasión perfecta para reencontrarnos con nuestros instrumentos y con el público malagueño, cargados de energía y nuevas metas musicales.

Para nosotros, comenzar el año en la Plaza Ochavada y sus alrededores es siempre un privilegio. Volver a los escenarios y compartir nuestro trabajo con los vecinos de la comarca de Antequera convirtió la jornada en una auténtica celebración de la cultura. Este concierto marcó el pulso de lo que está siendo un año intenso y emocionante para todos los que formamos la JOPMA.

Programa

  • El tambor de Granaderos
    Ruperto Chapí (1851 – 1909)
    * Ana del Pino
  • Capricho andaluz
    Cipriano Guerrero Iglesias (1885 – 1953)
    * Ana del Pino
  • Petenera
    Cipriano Guerrero Iglesias (1885 – 1953)
    * José Faura
  • Danza del fuego (de Benamor)
    Pablo Luna (1879 – 1947)
    * José Faura
  • Fandango (de Doña Francisquita)
    Amadeo Vives (1871 – 1932)
    * Juan Urdániz
  • La boda de Luis Alonso
    Gerónimo Giménez (1854 – 1923)
    * Juan Urdániz

* directores en prácticas en base al acuerdo de colaboración con el CSM de Málaga
Juan Paulo Gómez, director

Archidona: Patrimonio y Corazón de Málaga

Visitar Archidona es siempre un viaje al corazón de la historia de nuestra provincia. Declarada Conjunto Histórico-Artístico, esta localidad es mundialmente conocida por su emblemática Plaza Ochavada, una de las joyas del barroco andaluz, que con su forma octogonal ofrece una acústica y un marco visual incomparables para cualquier acto cultural.

Pasear por sus calles es descubrir la huella de las distintas civilizaciones que la habitaron, desde la Escua romana hasta la Medina Arxiduna musulmana. Para nosotros, actuar en un entorno con tanta solera supone una responsabilidad añadida; la elegancia de su arquitectura maridó a la perfección con el repertorio de zarzuela y música española que preparamos para la ocasión. Agradecemos al pueblo de Archidona su cálida acogida en este, nuestro primer concierto del año, confirmando una vez más que la provincia es el mejor escenario posible para nuestra joven orquesta.

Notas al Programa

El tambor de Granaderos – Ruperto Chapí (1851 – 1909)

Natural de Villena, Chapí fue uno de los compositores más prolíficos y respetados de la historia de la música española, fundamental para entender la evolución de la zarzuela y la música de cámara en nuestro país. Con una formación sólida que incluyó estancias en Roma y París, Chapí poseía una técnica orquestal europea que supo fusionar magistralmente con el sentir popular español. Fue, además, uno de los fundadores de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), demostrando un compromiso firme con la defensa de la cultura y de sus creadores. Su capacidad para la melodía y su rigor formal le permitieron transitar con éxito desde la opereta hasta la ópera y la música sinfónica.

El preludio de esta zarzuela es una de las piezas más vibrantes y reconocibles de nuestro repertorio. Estrenada en 1894, la música nos sitúa en el contexto de la Guerra de la Independencia. Para nosotros, interpretarla supone un ejercicio de precisión rítmica constante, especialmente en la sección de percusión y metales que imitan el aire marcial del tambor. Es una pieza llena de gallardía y luz, con un tema central de una nobleza que siempre logra captar la atención del oyente desde los primeros compases, sirviendo como una obertura perfecta para un concierto de celebración.

Capricho andaluz y Petenera – Cipriano Guerrero Iglesias (1885 – 1953)

Aunque su nombre a veces pase desapercibido para el gran público, Cipriano Guerrero Iglesias fue un músico de una sensibilidad exquisita, muy vinculado a la tradición andaluza y al folclore más puro. Director de orquesta y compositor, su obra se centra en capturar la esencia de los ritmos y las armonías del sur de España. Su música no es una mera copia del folclore, sino una recreación estilizada y sinfónica que busca elevar las danzas populares a la categoría de música de concierto, con una instrumentación rica y evocadora.

En estas piezas, Iglesias nos propone un viaje por la nostalgia y el brío de nuestra tierra. En el Capricho andaluz, nosotros exploramos los contrastes rítmicos típicos del baile, con esos giros melódicos llenos de «quejío» y elegancia. Por su parte, la Petenera nos exige un control emocional y una profundidad tímbrica especial para reflejar ese carácter melancólico y legendario que rodea a este estilo. Son obras que sentimos muy cercanas y que nos permiten conectar directamente con las raíces musicales de Andalucía.

Danza del fuego (de Benamor) – Pablo Luna (1879 – 1947)

El aragonés Pablo Luna fue un maestro absoluto del teatro lírico español. Formado como violinista, su carrera despegó en Madrid, donde se convirtió en uno de los máximos exponentes de la zarzuela y la opereta. Luna poseía un don especial para la instrumentación y una capacidad única para crear atmósferas que transportaban al público a mundos lejanos, ya fuera el lejano oriente o la España romántica, siempre con un refinamiento armónico que lo situaba a la vanguardia de su tiempo.

Lta danza pertenece a su opereta Benamor, cuya acción se sitúa en la antigua Persia. Es una pieza llena de exotismo y misterio que recrea una ceremonia ritual cargada de hipnotismo. Para nuestra orquesta, es una oportunidad fantástica para explorar matices tímbricos más delicados; la música comienza con un pulso rítmico obsesivo en la cuerda que va creciendo gradualmente en intensidad. Utilizamos giros melódicos que evocan la sonoridad de Oriente Medio, creando una tensión que estalla en un vigoroso y frenético final que siempre impacta en el público.

Fandango (de Doña Francisquita) – Amadeo Vives (1871 – 1932)

El catalán Amadeo Vives fue un hombre de una cultura inmensa, escritor y músico, considerado uno de los grandes genios de la lírica española. Su obra cumbre, Doña Francisquita, es un ejemplo de cómo elevar la zarzuela a las cotas más altas de la opereta europea. Vives tenía una capacidad innata para escribir melodías fluidas y orquestaciones transparentes pero llenas de matices. Fue un firme defensor de la identidad musical española, pero siempre desde una perspectiva moderna y sofisticada.

Este fandango es, probablemente, una de las danzas más brillantes y difíciles del repertorio lírico. Para nuestra orquesta, es todo un reto de virtuosismo; el ritmo es trepidante y requiere una coordinación absoluta entre las cuerdas y la percusión para que el carácter de la danza no pierda su gracia y su ímpetu. Interpretarlo nos exige una energía desbordante que celebra la vitalidad de nuestra tradición con una sofisticación armónica que siempre sorprende a la audiencia.

La boda de Luis Alonso – Gerónimo Giménez (1854 – 1923)

Gerónimo Giménez, apodado a menudo el «Rossini español», fue un músico de una técnica prodigiosa y un instinto natural para el ritmo. Como director de orquesta y compositor, supo dotar a la zarzuela de una calidad sinfónica equiparable a la ópera europea. Sus obras son un reflejo del alma popular española, tratadas con un refinamiento y una exigencia técnica que obligan a cualquier orquesta a dar lo mejor de sí misma.

El intermedio de este sainete lírico es, sin duda, una de las joyas más brillantes y exigentes de nuestra música. Es una explosión de tipismo andaluz, un zapateado sinfónico que requiere un virtuosismo extremo por parte de las cuerdas, que deben ejecutar escalas a una velocidad de vértigo. Nosotros la sentimos como algo muy nuestro; es una pieza que desprende luz, alegría y una energía puramente malagueña, ideal para cerrar un concierto y dejar una huella de entusiasmo en el público.

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