Benarrabá (febrero 2026)

Celebrando el Día de Andalucía en Benarrabá: Música en el Corazón del Valle del Genal

El pasado 28 de febrero, tuvimos el honor de visitar el bellísimo municipio de Benarrabá para celebrar juntos el Día de Andalucía. Este concierto se enmarca dentro de nuestra ruta por los municipios de la provincia de Málaga, una iniciativa que nos apasiona porque nos permite llevar la música sinfónica a cada rincón de nuestra tierra, estrechando lazos con los vecinos y compartiendo nuestra cultura en entornos únicos.

Para nosotros, celebrar nuestra autonomía rodeados de la hospitalidad de Benarrabá fue una experiencia emocionante. La plaza se llenó de vida y música, y pudimos sentir el orgullo de ser andaluces mientras nuestras notas se mezclaban con el aire puro del Valle del Genal. Fue, sin duda, una jornada de convivencia donde la juventud de nuestra orquesta y la tradición de este enclave malagueño se dieron la mano.

Benarrabá: Historia y Belleza en la Serranía de Ronda

Visitar Benarrabá es sumergirse en la esencia más auténtica de la Serranía de Ronda. Este municipio, cuyo nombre proviene del árabe Banu Raba (hijos de Raba), se asienta sobre la ladera de una montaña, ofreciendo unas vistas espectaculares del Valle del Genal. Sus calles estrechas y empedradas, flanqueadas por casas blancas adornadas con flores, son el testimonio vivo de su pasado andalusí y de su cuidada arquitectura popular.

Benarrabá es conocida no solo por su entorno natural envidiable, rodeada de bosques de alcornoques, encinas y castaños, sino también por su rica gastronomía y su espíritu acogedor. Para nosotros, actuar en este entorno fue un privilegio; el silencio de la sierra se rompió con nuestras melodías, creando un contraste mágico. Agradecemos profundamente al Ayuntamiento y a todos los vecinos la calidez con la que nos recibieron en una fecha tan señalada para todos los andaluces.

Programa

  • El tambor de Granaderos
    Ruperto Chapí (1851 – 1909)
    * Juan Urdániz
  • Capricho andaluz
    Cipriano Guerrero Iglesias (1885 – 1953)
    * Juan Urdániz
  • Petenera
    Cipriano Guerrero Iglesias (1885 – 1953)
    * Juan Urdániz
  • Danza del fuego (de Benamor)
    Pablo Luna (1879 – 1947)
    * Ana del Pino
  • Fandango (de Doña Francisquita)
    Amadeo Vives (1871 – 1932)
    * Ana del Pino
  • La boda de Luis Alonso
    Gerónimo Giménez (1854 – 1923)
    * Ana del Pino
  • Himno de Andalucía
    José del Castillo Díaz (1874 – 1948) / Blas Infante (1885 – 1936)
    * Ana del Pino

* directores en prácticas en base al acuerdo de colaboración con el CSM de Málaga
Juan Paulo Gómez, director

Notas al Programa

El tambor de Granaderos – Ruperto Chapí (1851-1909)

Natural de Villena, Chapí fue uno de los compositores más prolíficos y respetados de la historia de la música española, fundamental para entender la evolución de la zarzuela y la música de cámara en nuestro país. Con una formación sólida que incluyó estancias en Roma y París, Chapí poseía una técnica orquestal europea que supo fusionar magistralmente con el sentir popular español. Fue, además, uno de los fundadores de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), demostrando un compromiso firme con la defensa de la cultura y de sus creadores. Su capacidad para la melodía y su rigor formal le permitieron transitar con éxito desde la opereta hasta la ópera y la música sinfónica.

El preludio de esta zarzuela es una de las piezas más vibrantes y reconocibles de nuestro repertorio. Estrenada en 1894, la música nos sitúa en el contexto de la Guerra de la Independencia. Para nosotros, interpretarla supone un ejercicio de precisión rítmica constante, especialmente en la sección de percusión y metales que imitan el aire marcial del tambor. Es una pieza llena de gallardía y luz, con un tema central de una nobleza que siempre logra captar la atención del oyente desde los primeros compases, sirviendo como una obertura perfecta para un concierto de celebración.

Capricho Andalúz y Petenera – Cipriano Guerrero Iglesias (1885-1953)

Aunque su nombre a veces pase desapercibido para el gran público, Cipriano Guerrero Iglesias fue un músico de una sensibilidad exquisita, muy vinculado a la tradición andaluza y al folclore más puro. Director de orquesta y compositor, su obra se centra en capturar la esencia de los ritmos y las armonías del sur de España. Su música no es una mera copia del folclore, sino una recreación estilizada y sinfónica que busca elevar las danzas populares a la categoría de música de concierto, con una instrumentación rica y evocadora.

En estas piezas, Iglesias nos propone un viaje por la nostalgia y el brío de nuestra tierra. En el Capricho andaluz, nosotros exploramos los contrastes rítmicos típicos del baile, con esos giros melódicos llenos de «quejío» y elegancia. Por su parte, la Petenera nos exige un control emocional y una profundidad tímbrica especial para reflejar ese carácter melancólico y legendario que rodea a este estilo. Son obras que sentimos muy cercanas y que nos permiten conectar directamente con las raíces musicales de Andalucía, especialmente en un día tan significativo como el 28 de febrero.

Fandango de Doña Francisquita – Amadeo Vives (1871-1932)

El catalán Amadeo Vives fue un hombre de una cultura inmensa, escritor y músico, y es considerado uno de los grandes genios de la lírica española. Su obra cumbre, Doña Francisquita, es un ejemplo perfecto de cómo elevar la zarzuela a las cotas más altas de la opereta europea. Vives tenía una capacidad innata para escribir melodías fluidas y orquestaciones transparentes pero llenas de matices. Fue un firme defensor de la identidad musical española, pero siempre desde una perspectiva moderna y sofisticada que lo hizo triunfar en los escenarios más exigentes de su época.

Este fandango es, probablemente, una de las danzas más brillantes y difíciles del repertorio lírico. Para nuestra orquesta, es todo un reto de virtuosismo; el ritmo es trepidante y requiere una coordinación absoluta entre las cuerdas y la percusión para que el carácter de la danza no pierda su gracia y su ímpetu. Interpretarlo bajo la batuta de Ana del Pino en Benarrabá fue un momento de pura alegría; es una pieza que invita al baile y que celebra la vitalidad de nuestra tradición con una sofisticación armónica que siempre sorprende al público.

Danza del fuego (Benamor) – Pablo Luna (1879-1947)

El aragonés Pablo Luna fue un maestro absoluto del teatro lírico español. Formado como violinista, su carrera despegó en Madrid, donde se convirtió en uno de los máximos exponentes de la zarzuela y la opereta. Luna poseía un don especial para la instrumentación y una capacidad única para crear atmósferas que transportaban al público a mundos lejanos, ya fuera el lejano oriente o la España romántica, siempre con un refinamiento armónico que lo situaba a la vanguardia de su tiempo.

Esta danza pertenece a su opereta Benamor, cuya acción se sitúa en la antigua Persia. Es una pieza llena de exotismo y misterio que recrea una ceremonia ritual. La música comienza con un pulso hipnótico que va creciendo en intensidad, utilizando giros melódicos que evocan la sonoridad de Oriente Medio. Para nuestra orquesta, es una oportunidad fantástica para explorar matices tímbricos más delicados y elegantes antes de estallar en el vigoroso final de la danza.

La boda de Luis Alonso – Gerónimo Giménez (1854-1923)

Gerónimo Giménez, apodado a menudo el «Rossini español», fue un músico de una técnica prodigiosa y un instinto natural para el ritmo. Como director de orquesta y compositor, supo dotar a la zarzuela de una calidad sinfónica equiparable a la ópera europea. Sus obras son un reflejo del alma popular española, pero tratadas con un refinamiento y una exigencia técnica que obligan a cualquier orquesta a dar lo mejor de sí misma.

El intermedio de este sainete lírico es, sin duda, una de las joyas de nuestra música. Es una explosión de tipismo andaluz, un zapateado sinfónico que requiere un virtuosismo extremo por parte de las cuerdas y una alegría desbordante en el fraseo. Nosotros la sentimos como algo muy propio; es una pieza que desprende luz, gracia y una energía puramente malagueña y andaluza, ideal para cerrar un concierto y dejar en el público una sonrisa imborrable.

Himno de Andalucía – José del Castillo Díaz (1874-1948) / Blas Infante (1885-1936)

El Himno de Andalucía tiene un origen fascinante que une la música popular con la identidad política de nuestra tierra. La melodía fue adaptada por José del Castillo Díaz, director de la Banda Municipal de Sevilla, a partir de un canto religioso popular que los segadores de algunos pueblos de la provincia de Sevilla y Huelva entonaban durante sus faenas. Fue Blas Infante, el «Padre de la Patria Andaluza», quien puso letra a esta melodía y la impulsó como símbolo de nuestra autonomía. El himno, tal y como lo conocemos hoy, es una llamada a la paz, a la esperanza y a la solidaridad entre los pueblos, valores que como orquesta joven intentamos representar en cada uno de nuestros proyectos.

Interpretar el himno en el contexto del 28 de febrero en un pueblo de la serranía es, para nosotros, el momento más solemne y emotivo del encuentro. Más allá de su estructura musical de marcha triunfal, el himno se convierte en un punto de unión entre los músicos y los vecinos. Al sonar los primeros acordes de los metales, se genera una atmósfera de respeto y orgullo compartido que trasciende lo puramente artístico. Para nosotros es un honor cerrar el programa con esta obra, sintiéndonos embajadores de la cultura andaluza y renovando nuestro compromiso con la difusión de nuestro patrimonio musical en cada rincón de la provincia.

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